Don’t panic
La crisis global está afectando a prácticamente todos los sectores, y ya hay voces que están comparándola con el desastre de las empresas de Internet de principios de siglo. Enrique Dans no está muy de acuerdo.
Vivimos una crisis financiera, no tecnológica, en la que los castillos en el aire los edificaron los banqueros, no los tecnólogos. Que la crisis suponga un enfriamiento global, un parón fuerte de casi todas las actividades (excepto las más contracíclicas) es algo que deja al sector tecnológico en una situación parecida a la de muchos otros sectores, sin ninguna connotación especial derivada de algún tipo de exceso cometido en tiempos pasados. Nada en esta crisis recuerda a la de las puntocom. La mayoría de las startups que hemos ido viendo en estos años, incluyendo las que sitúan su expansión en los años más fuertes de la crisis, cuando hablar de Internet delante de inversores era como mentar a la bicha, se han caracterizado por el control de costes y la prudencia, no por la exageración burbujeante característica de los noventa.